Llegamos a la casa y preparó dos tazas de café de una manera muy particular como nunca antes había visto preparar a nadie, obviamente salió horrible.
Estábamos entre dos películas para mirar que finalmente las dejamos en el olvido luego de entregarnos al placer.
A la mañana volvió a preparar café para el desayuno pero esta vez le salió rico.
No nos vimos más hasta que años más tardes me invitó a tomar café a su nueva casa, la clave esta en que jamás debemos olvidarnos de preparar las tazas.
Perfume de vainilla,
flores de jazmín,
recuerdo de infancia
llegan desde aquel nogal.
Miré en la caja,
todavía guardaba mi muñeca
estaba tan linda...
como la historia que juntas construimos.
Alguien pasó y beso mi espalda
fue algo así como un beso eterno,
no llegué a verlo
a pesar de eterno no duro nada.
Acá escribo lo que no escucha,
en algún lado estará leyéndome en la oscuridad
recordando que alguna vez
sin que yo me diera cuenta
él vino y me beso la espalda.